domingo, 1 de julio de 2012

¿A POR ELLOS?


     
   Si dijese que prefiero que gane Italia estaría poniendo en peligro mi vida, mi hacienda y mi honor. Y no creo que la cosa cambiase mucho por más que razonase esta afirmación. Pero la verdad es que si se piensa fríamente, la victoria de España no nos supone ninguna ventaja personal a ninguno de los españoles de a pie, mientras que nos arriesgamos a sufrir los ruidos, desórdenes callejeros, daños en fuentes y otros monumentos públicos e incluso algún fallecimiento por síncope o accidente debido a la euforia.
    Y por otra parte, por favor, no olvidemos que el fútbol es sólo un deporte, uno de los muchos que hay, en el que unos cuantos chavales se ganan una millonada que les pagamos directa o indirectamente incluso los que pasamos de ellos por dar unas cuantas patadas -espero que muy bien dadas- a un balón. Imagino que si yo fuese uno de tantos deportistas que tienen que pagar de su bolsillo su entrenamiento para conseguir méritos internacionales que no cuentan con el reconocimiento de casi nadie, estaría bastante cabreado. Y eso sin hablar de artistas, investigadores, intelectuales, etc. que han realizado labores impagables por la sociedad a base de sacrificios personales, mendigando subvenciones y sin el menor reconocimiento fuera de los estrechos círculos profesionales.
   Así que no apostaré por la victoria de los italianos, pero al menos permítanme que desee simplemente que gane el mejor. Me reservo mi patriotismo para cosas que me parecen mucho más dignas.

4 comentarios:

  1. Hace un tiempo dejé olvidadas viejas glorias en favor de otras de menor raigambre.
    De las primeras no obtuve para sustento de cuerpos.
    De las segundas, sospecho no obtendré apenas alimento espiritual.
    Mientras todo un Mundo se tambalea solo por unos cuantos pelotazos bien dados, cada cual teje su patriotismo aunque sea a base de encajar goles. O saltar por el larguero.
    Italia-España-Ucrania: Tres penínsulas, tres realidades, tres trampas mortales, si me apuran.
    Un abrazo, José Ángel

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  2. Sí: en los tiempos de Franco se quejaban de que nos manipulaban intencionadamente con el fútbol; ahora somos nosotros solitos los que nos dejamos manipular, lo aceptamos voluntariamente anulándonos el cerebro ad libitum..., para no pensar, para alienarnos, para olvidar, para mezclarnos con la masa, porque ni siquiera somos capaces de elegir nuestras propias diversiones, nuestros propios gustos, nuestras propias satisfacciones... Forza Italia! Al menos así no nos dan por saco en España, con los telefiarios monográficos, reportajes monográficos y, lo peor: incidentes por doquier. ¡Maldita sea! ¡Salid a la calle por otras cosas, que hay millones de motivos!

    Cuando ganamos el mundial -bueno, yo no gané nada-, escribí este artículo: leer.

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  3. Acertados comentarios, solo discrepo en que se pueda considerar al "furbo" un deporte. Teniendo en cuenta que prima la trampa, las malas artes y la golfería sobre el sano ejercicio de ser mejores respetando al rival, creo que está en la categoría de juego.
    Por otra parte, como fenómeno social, en la actualidad es una suerte de religión para la mayoría y un buen negocio para unos cuantos. Y como tal, para los primeros es condición indispensable desconectar la capacidad de raciocinio y para los segundos atesorar una considerable cantidad de falta de escrúpulos.

    Saludos cordiales

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    1. De acuerdo contigo, Josmar; me quedé un poco escaso con mi crítica, pero me considero una "rara avis" por mi fobia futbolera, y eso de estar en una minoría tan apabullante hace que tienda a ser un tanto comedido en mis comentarios.

      Gracias por el comentario, y un saludo.

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